El arquitecto Escajadillo Cumpa presentó la evolución del Edificio Principal de la UDEP, el primero de esta casa de estudios; y destacó su valor funcional y su impacto en el desarrollo académico y urbano.
Por María Andrea Merino Ruiz. 28 abril, 2026.El XV Congreso Internacional sobre Historia de la Arquitectura Moderna se llevó a cabo en la Universidad de Navarra, del 16 al 17 de abril, y reunió a especialistas de España, Chile, México, Rumanía, Grecia, Italia, Colombia, Cuba y Bélgica.
“Construir para la enseñanza superior: las ciudades y templos del saber (1930-1990)” fue el tema central del encuentro, en el que se analizó el desarrollo de la arquitectura universitaria en ese periodo y su influencia en el crecimiento social, urbano y académico.
El arquitecto Pedro Escajadillo, profesor del programa académico de Arquitectura de la Universidad de Piura presentó la ponencia “El Edificio Principal de la Universidad de Piura. La semilla que germinó en el desierto”, mediante la cual explicó que este edificio marcó el inicio del desarrollo institucional de la universidad y respondió a las condiciones extremas del entorno.
Asimismo, señaló que con este proyecto se apostó por una arquitectura funcional y adaptable, diseñada para albergar múltiples actividades desde sus inicios.
El edificio, diseñado por Fernando Pérez Rosas, se construyó inicialmente en una tercera parte de su extensión total —un pabellón de tres pisos y 150 metros de largo— y se ubicó en un terreno desértico de 130 hectáreas. “En ese momento (1968-1969), el campus estaba completamente aislado, con escasa vegetación y condiciones climáticas exigentes”, precisó.
Destacó la orientación del edificio en eje este-oeste como una solución clave frente al clima. “Se buscó evitar el asoleamiento directo, orientando las aberturas hacia el norte y sur, lo que permitió mejorar el confort térmico en un contexto de altas temperaturas”, explicó.
Para Escajadillo, uno de los mayores aciertos del proyecto fue su flexibilidad. “Los espacios podían modificarse según las necesidades académicas, lo que ha permitido que el edificio mantenga su vigencia a lo largo de más de cinco décadas”, afirmó.
“Este edificio principal de la UDEP fue la base sobre la cual se desarrolló el campus y, hasta hoy, sigue demostrando una notable calidad funcional y estética”, concluyó.












